¿Cuándo ha llegado la hora de cambiar tus zapatillas de 'running'?

Oct 11, 2019

Aunque por fuera tengan buen aspecto, no debes caer en el error, toda zapatilla de deporte tiene su fecha de caducidad y no tenerlo en cuenta puede conllevar problemas físicos. Por eso os vamos a dar unos trucos que os permitirán saber si ha llegado la hora de tirar las viejas a la basura y cambiarlas por unas nuevas.


Las zapatillas son, para todo runner que se precie, clave fundamental a la hora de practicar este deporte. Por un lado saber elegirlas puede ser determinante para mejorar nuestro rendimiento y por el otro hacerlo bien es fundamental para evitar lesiones inoportunas. Pero como todo material deportivo, tienen un período de vida útil.


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No os engañamos, adivinar exactamente la duración que va a tener vuestro calzado deportivo es imposible al depender de infinidad de factores. Pero las principales marcas del mercado sí que ofrecen un estimado de duración de sus productos que suelen rondar los 700 u 800 kilómetros si se usan para entrenar. Pasado este tiempo, la suela, el confort y la protección que ofrecen se ve notablemente rebajada. 

Al perder su forma original, las zapatillas nos hacen además empezar a pisar mal, lo que casi con total seguridad acabará por provocar una lesión en el corredor. Así que aquí va el primer consejo, aunque penséis que son indestructibles y que a la vista están perfectas, por precaución siempre hay que hacer caso a las indicaciones del fabricante.


No te fijes únicamente en el aspecto de la suela para determinar si está gastada o no. Aunque esta se vea bien, puede esconder un desgaste de los materiales de la mediasuela que son, si cabe, aún más importantes. Segundo consejo, la capa de material ubicada entre la suela y el upper, y que es la encargada de proporcionar amortiguación y estabilidad a tu pisada, suele deteriorarse antes que la suela.


Esto puede traducirse en dolores corporales, fatiga, calambres o dolencias articulares. Si empiezas a tener este tipo de problemas de salud sin saber muy bien por qué, ya sabes, ha llegado la hora de plantearse un cambio.   


Para evitar llegar hasta este extremo una buena alternativa podría ser comprar un nuevo par de zapatillas cuando las que utilizas habitualmente lleguen a la mitad de su vida útil. Así, alternando ambos pares, les darás tiempo a descomprimirse entre entrenamiento y entrenamiento.

Otro truco, el terceto, para detectar el claro desgaste de nuestro calzado es mirarlo por detrás. Poned vuestras zapatillas encima de una superficie plana y miradlas desde su altura. Si observáis que las suelas están 'comidas' o ceden hacia algún lado, será mejor que no alarguéis en demasía su vida. Y si además detectáis que se desgastan en demasía en plazos muy cortos de tiempo, es aconsejable que acudáis a un podólogo, para que determine si el problema puede residir en vuestros pies o en vuestra técnica de carrera.


Y dejando a un lado el aspecto físico del material, hay otros factores que debemos tener en cuenta. El lugar donde solemos salir a correr y a entrenar o incluso nuestro peso corporal definirán también el momento del cambio. No es lo mismo correr carreras cortas o largas, o correr en asfalto, tierra o montaña. Lógicamente estas últimas van a sufrir más desgaste.


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Pero sobre todo, y como cuarto consejo, haced mucho caso a vuestro cuerpo. Las molestias en los soleos, en los maléolos, en los tibiales anteriores y en los tendones rotulianos son sí o sí una señal de que la vida de tus zapatillas ha llegado a su final. 

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